Los dos estudios de Shift Colombia sirven como una advertencia fría para cualquier director de comunicación: la conversación digital ya opera como auditoría reputacional temprana.
Uno midió la conversación sobre Gustavo Petro en X tras dos años de gobierno: 91,9 millones de interacciones, 17,8 millones de menciones, caída del sentimiento positivo de 15,9% a 7,8% y aumento del negativo de 38,8% a 45,3%.
El otro comparó la conversación sobre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella entre enero y junio de 2026: más de 28 millones de interacciones, con 84,2% de sentimiento negativo para Cepeda y 29,2% para De la Espriella.
La tentación barata sería convertir esos datos en munición partidaria. La lectura útil exige más disciplina: medir atención, rechazo, activación y riesgo sin vender conversación como predicción electoral.
Primera tesis: conversación e intención exigen lecturas separadas
Este es el umbral metodológico que ordena todo el análisis: la conversación en X no equivale a intención de voto.
En Colombia, X tiene aproximadamente 5,3 millones de usuarios activos sobre una población de 53,9 millones de habitantes. Convertir esa muestra comportamental en representación automática del electorado sería mala estadística con traje de insight.
X permite observar otra capa del clima público:
- Intensidad de conversación.
- Capacidad de activación.
- Volumen de rechazo o adhesión expresada.
- Temas que disparan conflicto.
- Probabilidad de escalamiento mediático.
- Riesgo reputacional visible.
La utilidad aparece cuando el dato se interpreta dentro de su límite. Ahí empieza la inteligencia reputacional. Antes de eso, solo hay ruido con gráficos.
Leída con método, la conversación revela dónde empieza a crujir la confianza.
Segunda tesis: el volumen puede maquillar deterioro
El caso Petro muestra el error favorito de los tableros ejecutivos: celebrar actividad, seguidores e interacciones mientras el sentimiento se deteriora.
Durante el periodo analizado, la cuenta creció hasta 7,6 millones de seguidores, sumó cerca de 800.000 seguidores y aumentó su actividad en 40%, pasando de 5.650 a 8.420 trinos.
Al mismo tiempo, el sentimiento positivo cayó y el negativo subió.
Traducción para dirección de comunicación: publicar más puede ampliar la superficie de exposición. El reporte mensual luce activo mientras la percepción se erosiona en silencio. La factura reputacional llega después.
Tercera tesis: el rechazo también genera alcance
El estudio Cepeda vs. De la Espriella muestra otra pieza incómoda del mecanismo.
Cepeda tiene 1.970.649 seguidores y obtuvo 17,4 millones de interacciones, con 84,2% de sentimiento negativo. De la Espriella tiene 217.378 seguidores, cerca de nueve veces menos, y aun así generó 10,6 millones de interacciones, con 29,2% negativo.
El volumen puede estar alimentado por rechazo. La atención puede cargar costo reputacional. Una marca, un CEO, una universidad, una ONG o una empresa de consumo que mide solo menciones corre el riesgo de celebrar su propio incendio.
La pregunta ejecutiva cambia: cuánta conversación existe, qué emoción la empuja, qué narrativa la organiza y qué riesgo arrastra.
El estudio fue reseñado por Infobae, Bloomberg Línea, Valora Analitik, Caracol Radio, Kien y Ke, Canal 1, Portafolio y Red Más; el análisis sobre candidatos fue cubierto por Valora Analitik e Infobae.
El impacto para marcas y líderes en América Latina
América Latina tiene una relación áspera con la confianza. Instituciones frágiles, conversación polarizada, alta informalidad informativa y medios bajo presión. En ese entorno, medir conversación digital funciona como higiene reputacional.
La disciplina consiste en separar cinco capas:
- La conversación mide expresión pública visible.
- El sentimiento mide carga emocional asociada.
- El volumen mide actividad, intensidad y capacidad de arrastre.
- El alcance mide exposición potencial.
- La reputación exige interpretar todo lo anterior junto con credibilidad, contexto y conducta.
Los estudios de Shift Colombia cruzan un umbral porque ponen números donde suele haber intuición y límites donde suele haber exageración. Esa combinación vale más que el titular fácil.
Para un CMO, CEO o director de comunicación, la lección es directa: la conversación digital permite detectar focos de rechazo antes de que lleguen convertidos en crisis, pérdida de confianza o desgaste de vocería.
Conclusión: X muestra dónde se concentra la presión reputacional
La conclusión conjunta es sobria.
X permite ver dónde se acumula rechazo, qué temas activan conflicto, qué figuras concentran presión narrativa y qué conversaciones empiezan a cargar riesgo público.
Ese valor depende de una condición: leer el dato con método. Sin esa disciplina, el volumen seduce, el alcance infla el ego y el sentimiento llega tarde a explicar el golpe.
La conversación pública muestra dónde se concentra el rechazo y el riesgo reputacional. Quien mide con rigor gana tiempo. Quien improvisa deja que otros escriban el diagnóstico.
Cobertura en medios
Estudio sobre la conversación de Gustavo Petro en X (2024):
- Infobae
- Bloomberg Línea
- Valora Analitik
- Caracol Radio
- Kien y Ke
- Canal 1
- Portafolio
- Red Más Noticias
- La FM
- El País (Cali)
Estudio sobre los candidatos presidenciales en X (2026):